Ciegos y sordos necesitarán una autorización médica para contraer matrimonio

Un error en la modificación del Código Civil, aprobada en julio de 2015, hace estragos y genera el desconcierto entre todas aquellas personas que sufren discapacidad sensorial, es decir, ceguera o sordera. La normativa recoge que: “Si alguno de los contrayentes estuviere afectado por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales, se exigirá por el

secretario judicial, notario, encargado del Registro Civil o funcionario que tramite el acta o expediente, dictamen médico sobre su aptitud para prestar el consentimiento” Con esta nueva normativa, que tras un año sin Gobierno entrará en vigor sin posibilidad de revocarse o promulgarse una nueva, se suma una nueva barrera social a personas invidentes o con hipoacusia. La solución inmediata, ya que no dará tiempo a ONCE, Cermi, Fiapas y la Confederación Estatal de Personas Sordas trabajan junto a la Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Justicia en una circular que será vinculante y de obligado cumplimiento para todos los cargos que pueden celebrar matrimonios. En ella, se recoge una interpretación restrictiva de la ley, con el fin de que solo afecte a aquellas personas que no tiene capacidad de consentimiento.

La sordera no es un impedimento al amor

Esta normativa supone un insulto y motivo de indignación para aquellas personas con discapacidad sensorial, ya que atañe a la esencia de la felicidad: el amor. El matrimonio, para muchas personas, es el camino a emprender en pareja, supone los primeros pasos para formar una familia, la confianza, afrontar los múltiples problemas que lleguen juntos y derrotarlos unidos. Problemas que son de la vida cotidiana y que, independientemente de sufrir ceguera o sordera, cualquier persona debe afrontar a lo largo de su vida.

Con esta norma, se pide a un médico que valore si una persona ciega o sorda tiene capacidad para afrontar el matrimonio y todo lo bueno y malo que ello conlleva. ¿Qué sentido tiene esto? Ninguno. ¿Cómo un papel expedido por un profesional médico va a ser atenuante para que un matrimonio se consuma? Entre las cientos de preguntas que vienen a la cabeza al salir a la luz esta noticia, se plantean qué se va a valorar en este examen, tal vez se valore entre otras cosas, la capacidad de ser padres, de afrontar el pago de una vivienda común o la capacidad para vivir intensamente el amor. Las personas con problemas de ceguera o sordera no necesitan un examen médico para sentir el amor y vivir en pareja el matrimonio como hasta ahora se ha hecho. Lo único que necesitan es el cariño y apoyo de su pareja.

Un paso atrás en la lucha

A lo largo de los años, las personas con discapacidad auditiva han luchado contra la discriminación, tanto en círculos sociales como en laborales. Ahora, una norma copiada y pegada de una ley previa a la Constitución española por error, según apunta ONCE, supone un paso atrás en esta lucha por la igualdad.

Las personas con hipoacusia y su colectivo han logrado grandes avances, el primero y más importante: el respeto, que quedó truncado con este texto normativo y su futura aprobación. Desde los avances tecnológicos para personas con discapacidad auditiva, que tienen a su alcance modernos e innovadores audífonos; hasta la concienciación colectiva que se ve reflejada en los medios de comunicación, que facilitan el subtítulo de sus emisiones; la lucha nunca ha parado.

La tecnología ha logrado desarrollar audífonos que aumentan la calidad vida de personas con hipoacusia, permitiéndoles asistir a eventos sociales como reuniones de amigos, al cine o disfrutar de su programa preferido sin perder ningún dato importante del día a día.

Toda la evolución y lucha por lograr la integración en puestos de trabajos se puede ver cuestionada con este texto. Las personas sordas desarrollan puestos de trabajo en cualquier sector y actividad, de forma tan competente como aquellas personas que carecen de este problema. Lograr esta integración laboral ha sido un ardua lucha de años y de trabajo por parte de los colectivos afectados, un trabajo que se ve entumecido con un texto que exige el consentimiento médico para contraer matrimonio si padeces una discapacidad sensorial.

Las personas con discapacidad sensorial, como la sordera, tienen al alcance de su mano apoyo suficiente y tecnología avanzada para vivir su día a día como cualquier otra persona, incluyendo la felicidad de contraer matrimonio en igualdad de condiciones.

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