No sientas vergüenza por llevar audífonos

 

Cuando nos diagnostican pérdida auditiva o hipoacusia, independientemente de nuestra edad, sentimos un rechazo a llevar audífono bien por vergüenza o por incomodidad. Pero este sentimiento está cambiando con los años.

Según las encuestas realizadas por EuroTrak en Europa en 2009, 2012 y 2015 el porcentaje de personas que sienten vergüenza se ha reducido considerablemente. En 2009 en torno a un 60% se sentían avergonzados de usar audífonos, mientras que en 2015, seis años después, esta cifra sólo alcanzaba el 34%. A fin de cuentas, la pérdida auditiva no es motivo de vergüenza, podríamos compararla a la pérdida de capacidad audiovisual, que se compensa con llevar gafas y nadie se siente avergonzado por ello.

La vergüenza en edades tempranas

Es posible que los más pequeños y los adolescentes sufran más vergüenza a la hora de llevar audífonos. Los niños con pérdida auditiva no son conscientes de este problema. Por norma general, son sus padres o los maestros quienes detectan que el niño no presta atención a una explicación o pregunta repetidamente lo mismo, no por una falta de capacidad de compresión sino porque no lo oye bien. Además, los padres comprueban que se pierde en las conversaciones donde interactúan más personas o no reaccionan a las llamadas, incluso ven la televisión a volúmenes demasiado altos.

Cuando se les presenta la situación de tener que llevar audífonos, los padres y hermanos del niño ayudan a que esto no se convierta en un drama. Pero al llegar al colegio, los pequeños pueden sufrir las burlas y el bullying de sus compañeros, haciendo que la vergüenza aumente y no quieran llevar el audífono porque se sienten diferentes o presionados por el resto de su entorno externo.

Es importante que el el niño lleve el audífono ya que mejorará su aprendizaje. Para que los pequeños no se sientan por su entorno externo excluidos o diferentes hay que empezar a educar a la sociedad más joven en estos aspectos. Respetar a los demás y no discriminar a los compañeros. En esta labor deben participar tanto padres como profesores. La vergüenza en los más pequeños, así como en los adolescentes, no es algo que se desarrolle de forma natural sino que viene infundado por la aceptación social del entorno que les rodea.

¿Por qué se avergüenzan los más mayores?

Las personas mayores cuando llegan a cierta edad sufren los achaques del colesterol, la tensión o la diabetes, además de problemas audiovisuales. Si a todo esto se le suma una pérdida auditiva pueden derrumbarse.

En ocasiones, a pesar de que son conscientes de que no oyen bien, prefieren callarse y no poner una solución porque sienten vergüenza ante el hecho de hacerse mayor y envejecer. Pero es parte de la vida y tener pérdida auditiva no debe ser un impedimento para seguir una realizando las actividades cotidianas que nos gustan. Las soluciones auditivas están diseñadas para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren hipoacusia, del mismo modo que se usan gafas, lentillas o se aplica insulina en el caso de los diabéticos. La idea no es sentir vergüenza, sino continuar tranquilamente y sin impedimentos del mismo ritmo de vida.

Los avances tecnológicos han logrado que los audífonos tengan un aspecto y diseño mucho más discreto y cómodo. Para los niños existen modelos con un carácter más divertido e infantil, mientras que para los más mayores los modelos son más sencillos y pequeños.

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