Hacer frente a la hipoacusia

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La hipoacusia, también conocida comúnmente como sordera o discapacidad auditiva, una realidad que sufren entorno a 4millones de personas, una cifra que ha ido en aumento con los años. Pero esta discapacidad auditiva, según apunta la Organización Mundial de la Salud, se puede prevenir.

La hipoacusia, también conocida comúnmente como sordera o discapacidad auditiva, una realidad que sufren entorno a 4millones de personas, una cifra que ha ido en aumento con los años. Pero esta discapacidad auditiva, según apunta la Organización Mundial de la Salud, se puede prevenir.

Este trastorno sensorial, definido como hipoacusia, afecta tanto a niños como a adultos, aunque en la mayoría de los casos se asocia al envejecimiento. Asimismo, destacar que esta deficiencia auditiva incapacita a aquellos que la padecen la posibilidad de escuchar sonidos, pero también dificulta el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación.

Distintos grados de hipoacusia

El grado de sordera que padezca una persona es fundamental para sobrellevar la hipoacusia día a día, evitando que afecte en lo menor posible a las vida y a todas las tareas cotidianas.

Estos grados se clasifican en función de los decibelios, este valor representa el nivel más bajo al que podemos oír. En condiciones de audición normales podemos oír sonidos suaves por encima de 20 dBHL. A partir de aquí se establecen distintos grados, que afectarán según su aumento a la comunicación.

La hipoacusia leve se establece entre 25 y 39 dBHL, este grado afecta a la capacidad de entender el habla de otras personas en entornos muy ruidosos. Mientras que la hipoacusia moderada se establece entre 40 y 69 dBHL. Las personas que sufren este grado de discapacidad auditiva tienen problemas para entender el habla si no tienen como apoyo una prótesis auditiva. En ambos casos, son sorderas que se diagnostican de forma tardía, en niños pueden causar dificultades de aprendizaje y falta de atención, pero gracias a los audífonos y la estimulación auditiva podrán desarrollar el lenguaje con normalidad.

Por otro lado, la hipoacusia severa, que comprende rangos de 70 y 89 dBHL, necesita para su día a día prótesis auditivas potentes o un implante, mientras que la hipoacusia profunda, que se establece a partir de 90 dBHL, afecta directamente a la comunicación, dado que los afectados recurren a la lectura de los labios y al lenguaje de signos, aunque muchos optan por un implante. Estos grados afectarán directamente al lenguaje del habla y al aprendizaje.

Los riesgos de la sordera en los más jóvenes

La sordera, además de dificultar el habla y la comunicación, puede generar un amalgama de sentimientos, que abarcan desde la soledad, aislamiento, ansiedad, desconfianza o inseguridad y que afectan en mayor grado a la gente más jóven.

Según datos extraídos a partir del test nacional de audición realizado en Holanda, los jóvenes, con edades comprendidas entre 18 y 29 años, mostraban una clara relación entre la sordera y el aumento de la sensación de soledad, mientras que los jóvenes con un rango de edad de 30 a 39 años presentaban sentimientos de angustia y somatización. A partir de esta edad, las personas con discapacidad auditiva sentían angustia, autosuficiencia, depresión y ansiedad.

El riesgo de exclusión social se suma al los miedos que sufren los diagnosticados de hipoacusia, un paradigma donde la sociedad y el entorno familiar es clave para evitar una depresión.

Sobretodo en los más jóvenes, que tienden a sumar elevados niveles de angustia, que pueden desencadenar síntomas como preocupación, irritabilidad, tensión, baja concentración e insomnio, entrando en una espiral de sentimientos contradictorios y eludiendo el rol social que le ha tocado vivir, en mayor parte el rol laboral.

Relación entre la hipoacusia y la tecnología

La sordera, que en ocasiones puede generarse debido a la acumulación de cera en el oído o debido a dar en los diminutos huesos que se sitúan detrás del tímpano, así como por tener líquido en el oído. Aunque en ocasiones, las causas son más graves, agujero en el tímpano o cicatrices en éste a raíz de infecciones repetitivas, dificulta la comunicación, pero puede paliarse gracias a las nuevas tecnologías.

Una vez diagnosticada la hipoacusia, ya sea en edades tempranas o cerca de la vejez, la mejor opción es mejorar la calidad de vida. La tecnología y avances médicos han puesto en el mercado multitud de recursos que mejorar el día a día de todas las personas con sordera.
Desde los clásicos audífonos, que permiten amplificar el sonido; hasta teléfonos fijos diseñados para facilitar la comunicación, estos pueden tener pantallas que subtitulen la conversación, hasta amplifIcación en el aurIcular. Tampoco es la televisión un problema, dado que existen auriculares que, para aquellas personas con sordera leve, facilitan una tarde relajada viendo una película en el sofá

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